El “Salario Mínimo Vital”, un componente esencial del trabajo decente, artículo

Los salarios mínimos legales en este año 2010, supuestamente garantizados por las leyes de cada país, van desde los 1.800 € mensuales de Luxemburgo a los 29 € de Vietnam. Son 1.344 € en Francia, 633 € en España, 365 € en Turquía, 203 € en Brasil, 185 € en Marruecos, 160 € en Perú, 123 € en Bulgaria, 81 € en China, 45 € en Camboya, y 36 € en Bangladesh. Para comprender el significado de estas cifras habría que tener en cuenta a cuántos les son de directa aplicación (un 30% en Francia) o cuántos ni siquiera los alcanzan, como sucede en gran parte de la economía “informal” de los países emergentes, pero también, del “primer mundo”. En cualquier caso, los salarios son un elemento esencial para caracterizar las relaciones laborales y las condiciones de vida.

El llamado “Salario mínimo vital” es el que permite una vida digna al trabajador y a su familia. Este concepto  se contrapone muchas veces a los mínimos “legales” y supone una referencia para importantes movilizaciones sindicales. Sin olvidar su aplicación en los compromisos de Responsabilidad Social empresarial. El objetivo de que los mínimos legales alcancen los mínimos “vitales” está siendo abiertamente planteado, a lo que ha contribuido sin duda la campaña desarrollada por la Federación Sindical Internacional del Textil-Confección-Calzado (ITGLWF), así como las iniciativas planteadas desde la ONG Clean Clothes Campaign.
 
En Bangladesh este 1º de noviembre, después de fuertes movilizaciones, el mínimo legal ha aumentado un 80%, pasando de 20 € al mes a 36 €, incremento de indudables consecuencias en la realidad salarial del país, pero que es evidente que no alcanza el mínimo “vital”. En Camboya existe una fuerte movilización contra el insuficiente incremento decretado este verano de 40 a 45 € mensuales. Además de Bangladesh y Camboya, el tema de un salario mínimo que permita una vida digna se está planteando abiertamente en Sri Lanka, Pakistán, India, Singapur, Filipinas, Tailandia, Malasia, Lesotho, Swazilandia, Uganda, Zimbabwe y Mozambique. Y es un problema general en el “Sur”, también en el Sur del Norte. Una cuestión que resume muy bien qué es y cómo contribuir a lo que ha de ser la “Globalización”.

Isidor Boix
Secretario de Acción Sindical Internacional de FITEQA-CCOO

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